Autorretrato.
Litografía firmada
El marco no forma parte de la obra — la obra existe por sí sola. Sin embargo, si deseas envolverla en madera, metal o luz, podemos conversar sobre un enmarcado personalizado por un costo adicional.
Este autorretrato no busca representar un rostro, sino un estado de conciencia. Es una exploración de la identidad como algo cambiante, construido por recuerdos, experiencias, contradicciones y el paso del tiempo.
Cada trazo refleja la tensión entre quién creemos ser y quiénes estamos destinados a convertirnos. La obra nace de la idea de que la identidad no es un destino fijo, sino un proceso constante de descubrimiento. Es un diálogo entre el mundo interior y el exterior, entre la razón y la intuición, entre lo que mostramos y lo que guardamos.
Más que una imagen de mí mismo, es un reflejo de las preguntas que me acompañan: de dónde venimos, qué nos transforma y qué permanece cuando todo lo demás cambia. Un intento de capturar, aunque sea por un instante, la complejidad de estar vivo.